
Hoy te comparto una fórmula sencilla y minimalista que llevo utilizando desde hace un par de meses y con la que en casa estamos satisfechos. Próximamente te enseñaré otra versión en crema, pero quería empezar por esta propuesta porque es fácil de elaborar, utiliza pocos ingredientes y ayuda a controlar el mal olor respetando el equilibrio natural de la piel.
Su acción se basa principalmente en el Triethyl Citrate al 5 %, un activo desodorante empleado para reducir la formación de compuestos malolientes sin bloquear la transpiración. El resultado es un desodorante ligero, de secado rápido y especialmente adecuado para quienes prefieren formulaciones sencillas y respetuosas con la piel.
Esta receta se comparte con fines divulgativos y educativos, basada en mi experiencia personal de formulación. Antes de utilizar cualquier producto cosmético elaborado en casa, asegúrate de conocer las propiedades de sus ingredientes, realizar una prueba de tolerancia cutánea y verificar que sea adecuado para tu tipo de piel. Cada persona puede reaccionar de forma diferente y la elaboración casera se realiza bajo la responsabilidad de quien la lleva a cabo.
Ingredientes (75 ml)
41,25 g de alcohol etílico 96°
27,75 g de agua destilada
3,75 g de Triethyl Citrate (5 %)
2,25 g de glicerina vegetal (3 %)
Opcional (versión aromática):
1,5 gotas de aceite esencial de lavanda fina (Lavandula angustifolia) – notas olfativas medias, herbales y florales.
1 gota de aceite esencial de ciprés (Cupressus sempervirens) – notas olfativas medias, verdes y amaderadas.
0,5 gota de aceite esencial de patchuli (Pogostemon cablin) – notas olfativas de base, terrosas y profundas.
Ajuste de pH (si fuera necesario):
Solución de ácido cítrico al 10 % (1 g del polvo + 9 g de agua destilada).
Utensilios
Balanza de precisión.
Tres Jarras o vaso de medición.
Espátula o cucharillas medidoras.
Embudo pequeño.
pH-metro o tiras indicadoras de pH.
Botella de cristal transparente de 75 ml con pulverizador.
Preparación
Higienizar manos, utensilios y superficies de trabajo.
En un vaso pesar el alcohol y añadir el Triethyl Citrate. Mezclar hasta obtener una solución homogénea. Si se utilizan aceites esenciales, incorporarlos en este momento y mezclar nuevamente.
En otro vaso, mezclar el agua destilada y la glicerina hasta obtener una solución uniforme.
Añadir lentamente la fase acuosa sobre la fase alcohólica, removiendo suavemente hasta obtener una mezcla completamente transparente.
Medir el pH de la preparación. Si fuese necesario, ajustarlo lentamente con una solución de ácido cítrico al 10 % hasta un aproximado de pH 5,5. Hacerlo despacio es importante; yo no lo hice y aprendí que es muy fácil alcanzar valores de pH excesivamente ácidos y alejados del manto ácido fisiológico de la piel. Para corregirlo necesité una solución de bicarbonato de sodio al 0,1 %.
Transferir el desodorante al frasco pulverizador limpio y desinfectado. Dejar reposar unas horas antes del primer uso.
¿Cómo funciona?
Este desodorante no es un antitranspirante y no bloquea el sudor. El citrato de trietilo ayuda a limitar la actividad enzimática de las bacterias responsables de transformar componentes del sudor en moléculas malolientes. El alcohol contribuye a disminuir temporalmente la carga microbiana y aporta una agradable sensación de frescor por evaporación.
Posibles variaciones de la fórmula
Una de las ventajas de las formulaciones sencillas es que pueden personalizarse fácilmente. Por ejemplo, parte o la totalidad del agua destilada podría sustituirse por un extracto acuoso de salvia esclarea (Salvia sclarea) o de lúpulo (Humulus lupulus), dos ingredientes tradicionalmente empleados en cosmética desodorante por sus propiedades aromáticas y su potencial interés en el cuidado de la piel. Haz una prueba de cómo funciona en contacto con ropa por la potencial coloración de los tejidos.
Para un mayor apoyo antimicrobiano también podría añadirse aproximadamente 0,5 gota de aceite esencial de árbol del té (Melaleuca alternifolia), siempre teniendo en cuenta la tolerancia individual y evitando exceder las concentraciones recomendadas, especialmente en pieles sensibles o recién depiladas.
También podría incorporarse una pequeña cantidad de aceite esencial de mandarina (Citrus reticulata) para aportar unas notas de salida cítricas y luminosas, completando la pirámide olfativa de la versión aromática. En este caso, es preferible optar por aceites esenciales cítricos de los clasificados como no fotosensibilizantes.
Si tienes la piel especialmente sensible o acabas de depilarte las axilas, te recomiendo comenzar por la versión básica, sin aceites esenciales. No es necesario perfumarlo todo si seguimos una filosofía de slow cosmétique.
Otros ingredientes que despiertan mi interés en el ámbito de los desodorantes naturales son determinados compuestos de zinc y magnesio, ampliamente utilizados en formulación por su capacidad para ayudar a controlar el mal olor. Sin embargo, por el momento no he experimentado con ellos y prefiero compartir únicamente aquello que he podido elaborar y probar en mi propia piel.
¿Son altos los costes de elaborarlo?
Te animo a calcular siempre el coste de tus formulaciones y añadir aproximadamente un 5 % por mermas de manipulación, trasvases y pequeñas pérdidas de producto.
El coste de elaboración de este desodorante natural en spray se sitúa en un rango más bajo, dependiendo del proveedor de las materias primas, el tamaño de los envases comprados y de si se reutiliza el frasco pulverizador, como he hecho yo. No obstante, al iniciarse en la formulación casera es necesario realizar primero una inversión mayor en utensilios y materiales. La mayoría de materia prima la obtengo mediante Jabonarium, Fleurance nature o comercios locales.
Al final, una de las cosas que más me gustan de esta receta es que demuestra que, en ocasiones, las fórmulas más sencillas también pueden ser las más satisfactorias.
¡Hasta el próximo café!


