
¿Qué son los germinados?
Los germinados son semillas que han iniciado el proceso de germinación y se consumen durante las primeras fases del desarrollo de la planta, antes de la aparición de las hojas verdaderas (Benincasa et al., 2019).
En las fotos que adjunto verás que las he usado en varios menús:
(A) Crema de apio con manzana, jamón serrano y sésamo + huevos rellenos de melva con guarnición de canónigos, rábanos encurtidos y brotes + Arándanos + Agua.
(B) Wrap en lechuga con crudités de zanahoria, pepino, lombarda, brotes y langostinos aliñados con vinagreta de mostaza antigua + Plátano + Agua.
(C) Ensalada con granos de avena cocida, calabaza, guisantes, brócoli al vapor, cebolla morada y tofu con aliño de salsa de soja, curry, pimienta y jengibre + Higos con kéfir, nueces de macadamia y menta + Agua.
¿Por qué puede ser interesante germinar semillas para su consumo?
Con un proceso sencillo es posible modificar la composición nutricional de las semillas y mejorar algunas de sus características sensoriales. La germinación modifica el sabor, la textura (Ikram et al., 2021), el aroma e incluso el color de los brotes, aportando un dulzor natural (Elliot et al., 2022), una textura crujiente y una mayor versatilidad culinaria en ensaladas o como guarnición (Benincasa et al., 2019).
A nivel nutricional, la germinación reactiva el metabolismo de la semilla y numerosas enzimas movilizan sus reservas para favorecer el crecimiento del brote (Benincasa et al., 2019; Elliot et al., 2022). Como consecuencia, aumenta la digestibilidad de algunos nutrientes (Benincasa et al., 2019) y disminuye el contenido de determinados factores antinutricionales, como el ácido fítico, los taninos o algunos inhibidores de proteasas, lo que puede favorecer la bioaccesibilidad de minerales como el hierro, el zinc, el calcio o el magnesio (Elliot et al., 2022).
Además, en muchas especies se sintetizan vitaminas —especialmente vitamina C y algunas del grupo B — y
aumenta el contenido de compuestos fenólicos, flavonoides y otros metabolitos bioactivos con capacidad antioxidante (Benincasa et al., 2019; Elliot et al., 2022). Sin embargo, estos cambios no son iguales en todas las semillas y dependen de la especie, la variedad y las condiciones de germinación. Por ejemplo, la tiamina (vitamina B1) puede incluso disminuir debido al lixiviado durante el remojo (Ikram et al., 2021).
Preparación de los germinados en casa
El proceso de germinación suele requerir entre dos y diez días, según la especie, y generalmente se desarrolla bien a temperaturas comprendidas entre 20 y 30 °C (Ikram et al., 2021).
Antes de comenzar conviene recordar que los germinados son uno de los alimentos vegetales con mayor riesgo de contaminación microbiológica, ya que las condiciones de humedad y temperatura necesarias para su crecimiento también favorecen el desarrollo de bacterias como Escherichia coli, Salmonella o Listeria si las semillas estuvieran contaminadas de origen (Abadias et al., 2008). Por ello, resulta fundamental extremar las medidas de higiene durante su preparación y evitar su consumo en personas inmunodeprimidas y mujeres embarazadas.
Para este experimento preparé recipientes de vidrio reutilizados procedentes de yogur. Tras retirar completamente las etiquetas, los tarros se sumergieron en agua hirviendo durante 15 minutos para facilitar su higienización. Las tapas se desinfectaron con alcohol etílico al 70 %, dejándolas secar completamente al aire.
Para cubrir los recipientes utilicé trozos de una camiseta de algodón 100 %, previamente lavada a 60 °C, sujetos con gomas elásticas. Durante los primeros días, los tarros permanecieron cubiertos con una funda de tela para mantener la oscuridad.
Si prefieres una solución ya preparada, existen kits comerciales para germinación que incluyen tarros de vidrio con tapas de acero inoxidable o bandejas específicas, facilitando el proceso sin necesidad de improvisar el montaje (Aquí).
Las semillas de soja mungo (Vigna radiata) y fenogreco (Trigonella foenum-graecum) se dejaron en remojo durante toda la noche con agua filtrada. A la mañana siguiente se desechó el agua de remojo y las semillas se enjuagaron dos veces antes de iniciar la germinación.
Las semillas de Chía (Salvia hispanica L.), debido a la rápida formación de mucílago, permanecio únicamente 10 minutos en remojo, tras lo cual se distribuyeron sobre un colador de malla de acero inoxidable, que actuó como superficie de germinación. El colador se colocó sobre un tazón de cerámica para mantener la humedad sin que las semillas permanecieran en contacto directo con el agua. Durante los primeros días se cubrió con un plato opaco para mantener la oscuridad y, posteriormente, con una tapa de vidrio colocada de forma que permitiera la circulación del aire.
Durante la germinación realicé dos enjuagues diarios con agua filtrada, eliminando siempre el exceso de agua antes de volver a almacenar los recipientes. Es muy importante que no quede agua estancada. Como protocolo de este ensayo, el fenogreco permaneció en oscuridad durante dos días y la soja Mungo durante tres días, antes de exponerlos a luz indirecta hasta el momento de la recolección. La Chía siguió un protocolo específico adaptado a su naturaleza mucilaginosa. Se dispuso sobre la malla separada y en poca cantidad con los dos remojos diarios y la eliminación del agua estancada.
Aunque, anteriormente ya había obtenido buenos resultados con brotes de alfalfa (Medicago sativa L.) y brócoli (Brassica oleracea var. italica Plenck). Los brotes de brócoli son especialmente conocidos por su elevado contenido en glucorafanina, precursora del sulforafano, mientras que la alfalfa aporta diferentes fitoquímicos como las saponinas. Ambas son especies muy interesantes para quien quiera seguir experimentando con los germinados. La más productiva de todas resultó ser la soja.
¿y el coste económico?
Una de las ventajas de los germinados es que, además de sencillos de preparar, resultan bastante económicos respecto a comprarlo ya hecho en cantidades que puedes no llegar a consumir, comprendiendo que los precios son valores subjetivos y dependientes del contexto. En mi caso, la inversión inicial se limitó a un tarro de vidrio reutilizado, mientras que el coste de las semillas es la fracción variable.
En el momento de redactar este artículo, estos eran algunos precios orientativos:
Semilla | Precio aproximado* |
Soja mungo ecológica | 6,70 €/kg |
Chía ecológica | 11,19 €/kg |
Fenogreco ecológico | 24 €/kg |
Alfalfa para germinar | 118,57 €/kg |
Brócoli para germinar | 460 €/kg |
*Los precios corresponden a productos disponibles en comercios especializados en el momento de redactar este artículo y pueden variar con el tiempo. Las marcas como Batlle, Salud Viva o Planeta Huerto se mencionan únicamente como referencia; no se trata de contenido patrocinado ni recibo ninguna compensación por citarlas.
A primera vista las semillas específicas para germinar, como las de alfalfa o brócoli, parecen caras. Sin embargo, los sobres contienen semillas muy pequeñas y cunden bastante. Por ejemplo, un sobre de 21 g de alfalfa (≈2,10 €) permite obtener aproximadamente 28-49 cucharadas de germinados, lo que supone un coste aproximado de 5-9 céntimos por cucharada. En el caso del brócoli, un sobre de 6 g (≈2,10 €) proporciona alrededor de 5-14 cucharadas, con un coste aproximado de 20-55 céntimos por cucharada, dependiendo de la cantidad utilizada.
Por su parte, semillas alimentarias como la soja mungo, el fenogreco o la chía son todavía más económicas y permiten preparar numerosas tandas de germinados por apenas unos céntimos.
Conclusión
Germinar semillas en casa es un proceso sencillo, económico y accesible que permite incorporar nuevos vegetales a la dieta con sabores, texturas y propiedades diferentes a las de la semilla original. Aunque es importante cuidar la higiene durante todo el proceso, puede convertirse en una forma práctica y entretenida de aumentar la variedad vegetal de nuestra alimentación.
Como ocurre con cualquier cultivo, también existe una pequeña curva de aprendizaje. No todos los intentos saldrán igual, y precisamente de observar, probar , equivocarse y ajustar cantidades, tiempos o condiciones surgirán muchos de los conocimientos que después harán el proceso cada vez más sencillo.
¡Hasta el próximo café!

Referencias:
Abadias, M., Usall, J., Anguera, M., Solsona, C., & Viñas, I. (2008). Microbiological quality of fresh, minimally-processed fruit and vegetables, and sprouts from retail establishments. International journal of food microbiology, 123(1-2), 121–129. https://doi.org/10.1016/j.ijfoodmicro.2007.12.013
Benincasa, P., Falcinelli, B., Lutts, S., Stagnari, F., & Galieni, A. (2019). Sprouted Grains: A Comprehensive Review. Nutrients, 11(2), 421. https://doi.org/10.3390/nu11020421
Elliott, H., Woods, P., Green, B. D., & Nugent, A. P. (2022). Can sprouting reduce phytate and improve the nutritional composition and nutrient bioaccessibility in cereals and legumes?. Nutrition bulletin, 47(2), 138–156. https://doi.org/10.1111/nbu.12549
Ikram, A., Saeed, F., Afzaal, M., Imran, A., Niaz, B., Tufail, T., Hussain, M., & Anjum, F. M. (2021). Nutritional and end-use perspectives of sprouted grains: A comprehensive review. Food science & nutrition, 9(8), 4617–4628. https://doi.org/10.1002/fsn3.2408

